¿Sabías que tus pensamientos ejercen una influencia directa en tus emociones y comportamiento?
Permíteme darte un ejemplo para que entiendas el concepto de activación conductual.
Cuando tienes un pensamiento positivo como: "Hoy mi día será excelente", también se desencadena una emoción positiva en ti - de felicidad o entusiasmo.
Lo contrario también es cierto, al tener un pensamiento negativo como: "Mi vida nunca va a mejorar", sentimientos negativos se hacen presentes como la tristeza o la ansiedad.
Resulta que todo esto también influirá en la forma en que te comportas, sin que siquiera te des cuenta.
Al analizar el primer ejemplo, de pensamiento positivo, observarás una mejora en tu disposición para socializar con otras personas o finalizar alguna tarea rutinaria.
En el segundo escenario, verás que los pensamientos negativos desencadenan emociones negativas, que a su vez generan comportamientos negativos, tales como evitar siempre situaciones que puedan causar estrés o no querer trabajar.
En la imagen a continuación puedes ver cómo funciona esta relación:

Piensa en las actividades de tu día a día y en cómo te hacen sentir, positiva o negativamente:
"Al cocinar para mi familia me siento feliz."
"Al desistir de ir a una fiesta, me siento triste."
Es importante que entiendas estos sentimientos para identificar los comportamientos detrás de ellos, ya que pueden estar en modo automático.
En la segunda afirmación, por ejemplo, un comportamiento que podría estar relacionado es que rechaces de entrada una invitación para socializar, buscando evitar el sentimiento de tristeza si quisieras desistir de ir a último momento.
Poco a poco lo que puede suceder es que te alejes cada vez más de actividades agradables, te sientas peor y tengas pensamientos cada vez más negativos.
Es de esta forma que se establece un ciclo vicioso.
¿Cómo romper este ciclo? ¡Activando tu comportamiento!
Para aplicar esta técnica, sigue estos pasos:
- Observa los sentimientos que se producen en ti en todas las actividades que te propones hacer y anótalos en algún lugar que puedas revisar posteriormente.
- Rescata también actividades que solías hacer que te traían un sentimiento placentero y anótalas.
- Haz una planificación semanal incluyendo estas actividades placenteras en tu rutina. Puedes comenzar poco a poco, con una actividad programada para la semana e ir incluyendo nuevas gradualmente.
- No te limites a actividades tan elaboradas como
Estudios científicos muestran que solo esta técnica es capaz de reducir en aproximadamente un 50% los síntomas de ansiedad1.