☀️
🌙

La montaña rusa de la recuperación: por qué la motivación oscila (y qué hacer al respecto)

No estás retrocediendo – estás pasando por una fase normal.

Fotografía dramática mostrando pasajeros con expresiones de tristeza y resignación en un carrito de montaña rusa durante un descenso acelerado. Escena en tonos grises oscuros, con lluvia cayendo y niebla en el ambiente, creando una atmósfera melancólica. Iluminación fría y ángulo dinámico refuerzan la sensación de movimiento y emoción contenida

Empezaste con entusiasmo. Tuviste esa sensación de "¡ahora sí!". Estabas comprometido, confiado. Pero entonces… pasó una semana difícil, los resultados tardaron, la emoción decayó, y llegó el pensamiento:

"¿De verdad voy a lograrlo?"

Si ya has vivido este ciclo, respira profundo.

No es una señal de fracaso. Es una señal de que vas por el camino correcto.

El ciclo Hype–Crash

Todo proceso de cambio real – dejar de apostar, cambiar hábitos, adelgazar, salir de una relación abusiva, estudiar con constancia – pasa por un ciclo predecible. Tiene dos fases principales:

  • Fase Hype: esa emoción inicial. La motivación está en lo más alto. La persona se siente confiada, dispuesta, entusiasmada. Es como el comienzo de una nueva relación o la primera semana en el gimnasio.
  • Fase Crash: la emoción empieza a caer. La rutina aprieta, los resultados no aparecen tan rápido, el esfuerzo pesa. Y entonces surgen las dudas, el desánimo, las ganas de abandonar.

Este patrón ha sido descrito en diversos estudios sobre cambio de comportamiento, como en el modelo de recaída de Marlatt y Gordon (1985), que muestran cómo la motivación suele caer antes de la estabilización de nuevos hábitos[1].

No estás solo

Saber que esta oscilación es parte normal del proceso lo cambia todo.

Dejas de pensar que "no naciste para esto" y empiezas a darte cuenta:

"Ah, es la montaña rusa de la recuperación… ya sé que pasará."

Esto alivia la culpa y aumenta tu resiliencia.

Estudios sobre intervenciones basadas en aceptación y compromiso (ACT) y programas de prevención de recaídas muestran que normalizar los altibajos ayuda a mantener la constancia, que es el mayor predictor de éxito en cambios duraderos[2].

¿Cómo enfrentar el Crash sin abandonar?

Cuando la motivación baje – y en algún momento lo hará – ten una respuesta preparada.

Aquí van 3 estrategias para crear "anticuerpos" contra el desánimo:

  1. Recuerda el porqué: vuelve a tu motivo central. ¿Qué te trajo hasta aquí? ¿Qué está mejorando en tu vida desde que dejaste de apostar?
  2. Ajusta expectativas: el cambio lleva tiempo. El progreso real es lento y muchas veces imperceptible en el día a día.
  3. Continúa aunque no tengas ganas: la constancia es más importante que la emoción. En los días que sigas en automático, estarás entrenando tu disciplina emocional.

¿Y si la caída es fuerte?

A veces el Crash es profundo. En esos momentos, vale la pena mirar los logros concretos (¿menos deudas? ¿Más presencia con la familia? ¿Menos ansiedad?) y activar herramientas aprendidas en las sesiones anteriores, como:

  • Técnicas de autorregulación emocional (respiración, lista de autoapoyo)
  • Recordar que las recaídas motivacionales no son recaídas conductuales
  • Contar con alguien para desahogarte o pedir ayuda

Conclusión

No existe una línea recta en la recuperación.

Existe un camino con curvas, subidas, bajadas — y constancia.

No necesitas estar entusiasmado todos los días.

Solo necesitas seguir caminando.

La próxima vez que llegue el desánimo, intenta pensar:

"No es que haya fracasado. Es solo el Crash después del Hype. Pasará."

Referencias científicas:

[1] Marlatt, G. A., & Gordon, J. R. (1985). Relapse prevention: Maintenance strategies in the treatment of addictive behaviors. Guilford Press.

[2] Hayes, S. C., Strosahl, K. D., & Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy: An experiential approach to behavior change. Guilford Press.

[3] Prochaska, J. O., & DiClemente, C. C. (1983). Stages and processes of self-change in smoking: Toward an integrative model of change. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 51(3), 390–395.

Cargando comentarios...