La depresión puede experimentarse de formas completamente diferentes, dependiendo de cada persona. Con el tratamiento ocurre lo mismo, no porque algo haya funcionado con algún conocido tuyo va a funcionar para ti también.
Además, no siempre un único tratamiento es suficiente para atenuar los síntomas. Es común la combinación entre diferentes opciones de clases o formulaciones medicamentosas, o la prueba con más de una, para entender cuál es la mejor opción en cada caso, ya que no todo organismo responde de la misma forma.
Quiero recordarte que las técnicas que aprendimos a lo largo de este recorrido forman parte de la TCC (Terapia Cognitivo-Conductual), una opci ón de tratamiento no farmacológico que puede indicarse de modo independiente o combinada con una medicación.

Cuando observamos los principales fármacos disponibles en el mercado actualmente, tenemos:
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
Los ISRS son los medicamentos antidepresivos más comúnmente prescritos y tienden a tener pocos efectos secundarios. Tratan la depresión, pero también pueden utilizarse en el tratamiento de la ansiedad. Actúan aumentando la disponibilidad del neurotransmisor serotonina en el cerebro.
La serotonina es un neurotransmisor, pero popularmente se conoce como hormona de la felicidad, con una función extremadamente importante, que es el mantenimiento de la comunicación entre diferentes células nerviosas y regiones cerebrales y del cuerpo, relacionadas con la regulación de los latidos del corazón, del funcionamiento intestinal, del sueño, del humor, del apetito, de la memoria, entre otras.
Algunos efectos secundarios de los ISRS pueden ser:
- Disfunción sexual
- Náuseas
- Diarrea
- Dolor de cabeza
- Pérdida de peso a corto plazo
- Aumento de peso a largo plazo
- Olvidos
- Facilidad para la formación de hematomas
Inhibidores de la recaptación de noradrenalina-dopamina
Este tipo de medicamento puede tratar la depresión aumentando tanto los niveles de dopamina como de noradrenalina. Ambas son también neurotransmisores, así como la serotonina, ligadas a funciones que se relacionan, como el humor y la memoria, pero poseyendo actuaciones específicas.
Solo para aclarar, ya que estamos hablando de neurotransmisores, todos ellos actúan como mensajeros químicos, transportando y equilibrando señales entre las neuronas y otras células del cuerpo. Estas señales pueden tener tanto el objetivo de estimular las células como de inhibirlas en sus funciones y características propias.
La dopamina, en este caso, está ligada a la regulación de emociones, de la cognición y del aprendizaje, estimula al cerebro a completar tareas, actuando también en el control de movimientos, por eso la enfermedad de Parkinson está ligada a la muerte de células de una región en el cerebro responsable de sintetizar la dopamina. De ella también viene la sensación de placer y, por eso, su liberación está ligada a drogas que generan adicción.
Ya la noradrenalina está más relacionada con nuestra capacidad de estar en alerta y tener una buena memoria. Ella es responsable de nuestra capacidad de responder rápidamente en una situación de estrés, pues su liberación aumenta la presión arterial y la vasoconstricción.
Los inhibidores de la recaptación de noradrenalina y dopamina son comúnmente utilizados para la depresión en personas que también tienen trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastorno por uso de cocaína o que estén queriendo dejar de fumar.
Como efectos secundarios comunes:
- Dolor de cabeza
- Agitación
- Síndrome de abstinencia
- Hipertensión arterial
Moduladores de serotonina (bloqueadores 5-HT2)
Este tipo de medicamento es lo que llamamos antidepresivo tetracíclico, un medicamento con pocos efectos secundarios, que actúa aumentando la cantidad de serotonina, conocida como la hormona del placer, y la noradrenalina en el cerebro.
Los efectos secundarios más comunes son:
- Apatía
- Aumento de peso
- Caída de presión al levantarse
Antidepresivos heterocíclicos
Los antidepresivos heterocíclicos (incluidos los tricíclicos) tratan la depresión aumentando también las cantidades de serotonina y noradrenalina, y en menor escala pueden afectar la liberación de dopamina, por lo tanto actuando en la regulación del humor, concentración, atención y memoria. También pueden ser útiles en el tratamiento de dolores crónicos neuropáticos.
La cuestión es que esta clase de antidepresivos tiene muchos efectos secundarios, siendo el principal su cardiotoxicidad, es decir, pueden causar arritmias y perjudicar el corazón. Por eso, no está indicada para adultos mayores, una vez que las personas de mayor edad son más susceptibles a tales efectos.
Otros efectos secundarios aún pueden ser:
- Somnolencia
- Aumento de peso
- Aumento de la frecuencia cardíaca
- Caída de la presión al levantarse
- Boca seca
- Confusión
- Visión borrosa
- Estreñimiento
- Dificultad para comenzar a orinar
- Orgasmo retardado
- Síndrome de abstinencia
Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)
Los IMAO tratan la depresión causando un aumento en los niveles de noradrenalina, serotonina, dopamina y tiramina, ligada a la regulación de la presión arterial en el cerebro.
De modo semejante a los heterocíclicos, también poseen muchos efectos secundarios, por eso los IMAO no son la primera elección en el tratamiento de trastornos mentales. En general, se usan como último recurso, solo si otros medicamentos realmente no funcionan.
Las personas que utilizan IMAO necesitan seguir algunas restricciones alimentarias y evitar el uso de algunos medicamentos para que no haya una interacción negativa entre ellos, causando aumento súbito y grave de la presión arterial. Ya existen opciones en parches que son más seguras y no exigen tantos cuidados.
Entre los efectos secundarios más comunes, tenemos:
- Insomnio
- Náuseas
- Aumento de peso
- Disfunción sexual
- Sensación de hormigueo
- Mareos
- Caída de la presión al levantarse
- Síndrome de abstinencia
Estas son algunas de las clases de medicamentos más comunes utilizadas en el tratamiento de síntomas depresivos, pero solamente un médico puede analizar cada caso individualmente para prescribir la mejor opción, y ponderando todos los pros y contras junto a cada paciente.
Es muy importante que haya una decisión compartida entre clínico y paciente en caso de la necesidad del uso de medicamentos, porque no es solo comenzar a tomar un medicamento, después vendrá la etapa de pensar y decidir cuándo y si dejar de tomarlo.
Por eso, nunca, dije nunca, utilices cualquier medicamento sin el acompañamiento de un profesional de salud especialista en el tema.